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VENTANA de los Bicentenarios | tertulias

VENTANA de los Bicentenarios

Sanidad e higiene en el Cádiz del Doce, tema de las “Tertulias que hacen historia”

4 de octubre de 2012

 




El programa “Tertulias que hacen historia. Palabra música y teatro en lugares privados de nuestra historia” coordinado por la profesora de la UCA, Marieta Cantos y Beatriz Estévez Pacheco, periodista del Diario de Cádiz, y organizado por el Vicerrectorado de Proyección Social, Cultural e Internacional de la UCA, cumplió ayer su quinta cita con un lleno total, más de 60 personas ocuparon uno de los salones del Casino Gaditano, conocida finca gaditana situada en la Plaza de San Antonio.

El programa de estas tertulias comienza con una visita a la casa palacio, en la que los asistentes tienen la oportunidad de conocer lo que esconde cada finca detrás de su fachada. En esta ocasión Ana María Fimia de la Torre, secretaría del Casino Gaditano, ofreció un paseo que descubrió a los asistentes la inmensa biblioteca que posee esta finca, y que contiene entre sus archivos, documentos de un valor incalculable, como los diarios de las Cortes de Cádiz o el periódico El Conciso, célebre publicación nacida también en el Cádiz del S. XIX.



 

Tras la presentación por parte de la vicerrectora de Proyección Social, Cultural e Internacional, Marina Gutiérrez Peinado el programa arrancó con la tertulia, que en esta ocasión centró su temática en la sanidad e higiene en 1812. Los tertulianos, Hilda Martín, historiadora, escritora y profesora de secundaria, Francisco Herrera, catedrático de Escuela Universitaria de Enfermería y Javier Ramírez, doctor en Historia Contemporánea, moderados por Beatriz Estévez, transmitieron a los presentes multitud de detalles, curiosidades y anécdotas acerca del funcionamiento de la sanidad en aquellos años.

 

Comenzaría su intervención Francisco Herrera aclarando que su vinculación hacia el Cádiz del doce proviene más de una inquietud que le ha llevado a leer mucho sobre este tema, más que de una misión investigadora en el sentido más formal y académico de la palabra. Herrera quiso rendir un pequeño homenaje a Ramón Solís, escritor gaditano autor de "El Cádiz de las Cortes", ya que según sus palabras "en este año de conmemoraciones no se le ha rendido un pequeño homenaje a este gran conocedor de la historia de Cádiz", y leyendo un fragmento de esta obra introdujo a los asistentes la gran problemática que vivió la ciudad durante el asedio francés, la escasez de agua. Y es que en aquellos años, el agua tenía que ser importada desde el Puerto de Santa María, naciendo a su vez figuras como la del "aguador al por mayor".

Las enfermedades y la mortalidad infantil fueron otros de los temas que Herrera describió en su intervención, la fiebre amarilla, el tifus o mal endémico gaditano, y la viruela fueron los grandes fantasmas que asolaron la ciudad en aquellos años. La alta mortalidad infantil se debía en gran parte a enfermedades como el sarampión, la escarlatina y sobre todo la viruela, según datos extraídos por el propio Herrera a partir de publicaciones del célebre Francisco Flores Moreno en el diario El Conciso, se puede saber que se llegó a un 57,7 % de mortalidad infantil en el mes de agosto de 1811. Herrera comentó que la vacuna contra la viruela, en uso desde el año 1801, habría hecho descender esta escandalosa cifra, pero la oposición entre algunos sectores médicos de la ciudad frenó la "ilustración" en el campo de la medicina.

 

La fiebre amarilla, que causó 2239 muertes en el año 1810, sin embargo ofrecía un debate en torno a su cura comparable al debate de las Cortes, los médicos de la época no se acercaban ni de cerca a saber la procedencia de este mal que tantas vidas se llevó, doctores como Bartolomé Mellado asignaban su contagio a "respirar la atmósfera del enfermo", otros pensaban que se había introducido por el puerto marítimo de la ciudad, procedente de países extranjeros, mientras que otros pensaban que provenía del mal estado del agua en la ciudad, muy lejos estaban de descubrir que se trataba de la simple picadura del mosquito Aedes.

 

Javier Ramírez, centró su exposición en la labor hospitalaria de los diferentes centros que existían en la ciudad. Un total colapso de prisioneros franceses enfermos llevó a las autoridades a crear las conocidas "pontonas" en el Cádiz de extramuros. Allí se vivía una realidad tan cruda, que Ramírez contó de forma anecdótica como un prisionero francés a causa del hambre, llegó a provocarse un daño en los ojos para que lo llevaran al Hospital de la Segunda Aguada, donde "al menos servían una comida al día". Junto a este hospital, Cádiz tenía otros centros de asistencia como eran el Hospital de la Misericordia, el Hospital de Mujeres, el Hospital Real, el Hospicio (edificio Valcarcel) y las casas de viudas. Todos estos centros asistían a enfermos y heridos pero no eran hospitales en el sentido en el que hoy los conocemos, aunque si funcionaban de manera muy organizada. La sanidad en aquellos años no estaba legislada, y en el Cádiz de las Cortes tuvo que retomarse la figura del tribunal del Protomedicato, ya extinguida fuera de las murallas de la ciudad, pero debido al colapso que se vivía por la guerra y las enfermedades, hubo que determinar un tribunal que gestionara estos asuntos.

 

Hilda Martín, comenzó expresando que "una de las cosas más importantes de la historia es conocer la vida cotidiana de las personas" según sus palabras estos detalles nos acercan a la realidad que se vivía entonces. Con la apertura del Real Colegio de Cirugía de la Armada en Cádiz a finales del S. XVIII, la sanidad avanzó en muchos aspectos, el primero y más importante fue que un entorno saludable e higiénico influía en la salud de las personas.

 

Martín subrayó el papel de la mujer respecto a temas de sanidad en estos años, mientras que la única función otorgada al sexo femenino era la de la reproducción, es decir, que la lógica de su existencia era dar a luz, muchas mujeres se enfrentaron a esta visión demostrando su fortaleza en otros ámbitos, organizando avituallamiento en hospitales, asistiendo a enfermos y heridos, participando en tertulias, etc. El hombre vio claro que la única forma de anular su fuerza era apartarla de su función de asistencia en los partos, prohibiendo así su dominio en esta parcela que venía siendo femenina ancestralmente.

 

Martín mencionó la figura de Juan de Navas, eminente cirujano de finales del siglo XVIII, autor de Elementos del arte de partear, que defendía en su libro la figura femenina como la mejor asistencia en el parto. Cádiz, como ciudad portuaria, recibía a través de su puerto toda clase de novedades en todos los ámbitos, así se incorporó a las parturientas la famosa silla Stein, que hizo abandonar la clásica postura de "parto a la española" que consistía en sentar a la parturienta en el borde de la cama.

 

A continuación tuvo lugar el micro concierto del Quinteto Hispano Ruso de cuerda, que interpretó 3 breves piezas, la Introducción de la Ópera Serva Padrona de Giovanni Battista, el Rondó de la Sonata Op. 17 de Ludwing Van Beethoven y la Obertura de Una cosa Rara de Vicente Martín y Soler. En esta ocasión el quinteto estuvo formado por un trío de violín, viola y contrabajo, y será el encargado de seguir amenizando las tertulias durante toda su programación. La actividad cerró con una representación teatral de un sainete de Antonio Estrada, por parte de la compañía de teatro De Ida y Vuelta, formada por antiguos alumnos de la Universidad de Cádiz. Quienes a través del humor, escenificaron una tertulia de la época a través de los personajes de un Barón, una Marquesa, dos vecinos de la ciudad de Cádiz y un sirviente.

Las Tertulias que hacen Historia, es una actividad desarrollada en el despliegue del Plan Director de los Bicentenarios de la Universidad de Cádiz para la conmemoración del 200 aniversario de La Pepa. La siguiente cita tendrá lugar el 18 de octubre, y tratará la temática de “Flamenco” en el doce. Para asistir puede realizar su inscripción a través de internet en la aplicación Celama o llamar al teléfono  956 015 800

 

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Beatriz Sánchez Hita y Arturo Morgado, protagonistas de las “Tertulias que hacen historia”

7 de junio de 2012



El programa “Tertulias que hacen historia. Palabra música y teatro en lugares privados de nuestra historia” coordinado por la profesora de la UCA, Marieta Cantos y Beatriz Estévez Pacheco, periodista del Diario de Cádiz, y organizado por el Vicerrectorado de Proyección Social, Cultural e Internacional de la UCA, cumplió ayer su tercera cita con un lleno total, más de 40 personas ocuparon la terraza de la casa Lallemand, conocida finca gaditana situada en la calle Ancha.

El programa de estas tertulias comienza con una visita a la casa palacio, en la que los asistentes tienen la oportunidad de conocer lo que esconde cada finca detrás de su fachada. Tras la presentación por parte del director general de Relaciones Institucionales y Comunicación de la UCA, Enrique García Luque, el programa arrancó con el micro concierto del Quinteto Hispano Ruso de cuerda, que interpretó 3 breves piezas de Franz Joseph Gluk y Doménico Scarlatti, para cerrar con una Serenata de Josep Haydn. En esta ocasión el quinteto estuvo formado por tres violines, cello y contrabajo, y será el encargado de seguir amenizando las tertulias durante toda su programación.

Los tertulianos, Arturo Morgado, director del departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la UCA y Beatriz Sánchez-Hita, profesora y miembro del Grupo de Estudios del S. XVIII de la UCA, moderados por Marieta Cantos, transmitieron a los presentes multitud de detalles y curiosidades acerca del desarrollo de la industria de la imprenta en Cádiz durante la Guerra de la Independencia. Una visión del panorama general del libro en el S. XVIII, ofrecida por Arturo Morgado sería el punto de arranque de la sesión, en ella se explicó que el latín sufriría su decadencia como lengua viva en estos años, ya que los libros comienzan a escribirse en los idiomas nacionales, así mismo las temáticas también comenzarían a variar, implantándose un nuevo género literario, la novela, que sería el “gran Género” del doce.


También desde el punto de vista del lector se introducirían cambios, según Morgado, se establece el paso de la “lectura intensiva”, en la cual el individuo manejaba solo algunos libros que releía continuamente, a la “lectura extensiva” donde el lector pasa a poseer una cantidad mayor de libros, leyéndolos solo una vez, dato importante, ya que este hecho hará que las imprentas tengan mayor actividad por una mayor demanda de libros del público.


La prensa es otra de las actividades que disfrutó de una situación privilegiada durante el S. XVIII en Cádiz, alrededor de 7 imprentas y 22 librerías se contabilizan en la ciudad. Sánchez Hita, destacó la singular iniciativa de muchos militares que fundaron empresas de periodismo en aquellos años, el cuerpo militar era otro de los estamentos que apostó por la difusión de la cultura a través de los periódicos. Sería a partir de 1810 cuando las 7 imprentas de la ciudad comenzaron a no ser capaces de repartir la cantidad de folletos y periódicos que existían, momento en el que la industria de la imprenta comienza a crecer, se encargan prensas y letrerías a Londres, multitud de operarios vienen a la ciudad desde Valencia y Madrid, reforzándose así todo el sistema de imprentas hasta alcanzar una absoluta modernización.


Arturo Morgado se centró en la temática de los libros. La iglesia tendría una vital importancia en el mundo de la literatura, ya que eran los “poseedores” de la cultura, la mayor parte de los libros fueron escritos por clérigos, que escribían sobre temas religiosos, según Morgado “el 80% de los libros que se escribieron en la ciudad de Cádiz en aquellos años eran de temática religiosa”. Aunque también se tradujeron obras como la colección El Viajero Universal o la Historia Natural de Buffon. En este siglo de luces, la llamada “Ilustración Cristiana” era la muestra del pensamiento católico “relativamente” abierto y más avanzado. Morgado tampoco dejó de lado las bibliotecas, destacando el hecho de que en los inventarios de los años 1820-1830, se apreciaba que los conventos poseían un reducido volumen de obras debido a la desamortización iniciada por Godoy. Las obras de estas bibliotecas destacaban por su profundo perfil conservador, todo lo contrario de lo que se encontraba en las bibliotecas particulares, cuyos coleccionistas cumplían un perfil común; viajeros y políglotas que adquirían sus libros en países extranjeros y utilizaban sus bibliotecas como modo de ostentación. Un ejemplo de ello sería la biblioteca de Sebastián Martínez, con más de 800 títulos en diversos idiomas y cuyas temáticas abarcaban el mundo del arte, la geografía y los viajes.


Prensa e imprentas se convirtieron en un negocio durante la época de las Cortes, pero también ayudaron a difundir la cultura a través de muy diferentes vías, existían periódicos que se editaban para el clero, y estos lo leían en las plazas para aleccionamiento de los ciudadanos ya que el 90 % de la población era analfabeta. También existían tertulias en las trastiendas de las librerías y en los puestos de papeles públicos, donde se formaban largas colas de personas para comprar prensa. Detalles importantes como los contenidos de los periódicos fueron apuntados por Morgado, que explicó que las noticias políticas nacionales no tenían cabida en los diarios, en cambio se podían encontrar multitud de contenidos curiosos, que hoy en día sirven para el conocimiento de la vida cotidiana del 1800. Fábulas, referencias a la historia natural, noticias de carácter económico y mercantil, actos simbólicos de los mandatarios, referencias climatológicas, etc, llenaban las publicaciones de aquellos días.


La actividad cerró con una representación teatral de un sainete de Antonio Estrada, por parte de la compañía de teatro De Ida y Vuelta, formada por antiguos alumnos de la Universidad de Cádiz. Quienes a través del humor, escenificaron una tertulia de la época a través de los personajes de un Barón, una Marquesa, dos vecinos de la ciudad de Cádiz y un sirviente.

Las Tertulias que hacen Historia, es una actividad desarrollada en el despliegue del Plan Director de los Bicentenarios de la Universidad de Cádiz para la conmemoración del 200 aniversario de La Pepa. La siguiente cita tendrá lugar el 26 de septiembre, y tratará la temática de “Higiena y Sanidad” en el doce. Para asistir puede puede realizar su inscripción a través de internet en la aplicación Celama o llamar al teléfono 956 015 800.


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Cafés y tabernas, protagonistas de la segunda entrega de las “Tertulias que hacen historia”

17 de mayo de 2012




El programa “Tertulias que hacen historia. Palabra música y teatro en lugares privados de nuestra historia” coordinado por la profesora de la UCA, Marieta Cantos y organizado por el Vicerrectorado de Proyección Social, Cultural e Internacional de la UCA, cumplió ayer su segunda cita con un lleno total, más de 60 personas ocuparon las galerías y patio central de la casa Belle Epoque, conocida finca gaditana situada en la Plaza de Mina.

El programa de estas tertulias comienza con una visita a la casa palacio, en la que los asistentes tienen la oportunidad de conocer lo que esconde cada finca detrás de su fachada. La historia de la casa palacio Belle Epoque, fue trasladada por Beatriz Estévez Pacheco, coordinadora también de la actividad y periodista del Diario de Cádiz, quien apuntó en la presentación que su dueña, Teresa Jiménez Pérez, gran defensora del patrimonio histórico-artístico de Cádiz, vino a esta ciudad en 1982 para alquilar un local para su tienda de antigüedades, y al visitar la finca entera “quedó enamorada de la casa”, años después conseguiría comprarla, llevando así más de 10 años viviendo con su familia. 

Tras la presentación por parte de la vicerrectora de Proyección Social, Cultural e Internacional de la UCA, Marina Gutiérrez Peinado, el programa arrancó con el micro concierto del Quinteto Hispano Ruso de cuerda, que interpretó 3 breves piezas de Baldassare Galuppi y Franz Joseph Grossec, para cerrar con un Andante Gracioso de la Sinfonía Veneciana del maestro Salieri. El quinteto formado por dos violines (Vladimir Dimitrenco y Luis Miguel Días Árquez), viola (Michael Leifer), cello Nonna Natsvlishvilj) y contrabajo (Francisco Lobo), será el encargado de seguir amenizando las tertulias durante toda su programación.

A continuación tuvo lugar la tertulia, cuya temática versó sobre las “Tabernas y Cafés” en el S. XVIII en Cádiz. Los tertulianos, el catedrático de la UCA, Alberto Ramos y Alberto González Troyano, moderados por Beatriz Estévez, transmitieron a los presentes multitud de detalles y curiosidades acerca de estos lugares públicos que tanto protagonismo tuvieron en la historia contemporánea de la ciudad. Más de 360 tabernas fueron contabilizadas en Cádiz en el año 1801, conociéndose también que el vino preferido de los gaditanos era la Manzanilla, que quizás alcanzara su actual popularidad gracias a la fama que tuvo en esos años. Se diferenciaron bien los usos y costumbres de cada establecimiento; los cafés, como el famoso Café Apolo o el de Correos, eran sitios de mayor nivel cultural y político, donde proliferaban las conversaciones más serias, mientras que en las tabernas, lugares también destinados a las tertulias, se hicieron hueco otras manifestaciones culturales que arrancaron en el S. XIX como los toros y el flamenco, “en las tabernas se va a fraguar que al calor del vino se vayan creando estas artes populares, peldaños hoy de la cultura española” expresó González Troyano.

Y es que sin cafés y tabernas la opinión pública no hubiera sido posible, convirtiéndose así estos lugares en elementos difusores de la cultura y opiniones del doce. Según Alberto Ramos, la tasa de analfabetización en aquellos años era muy alta, y estos establecimientos públicos servían para la difusión de noticias y eventos, donde el boca a boca alcanzaba su máximo grado de expresión. Existía en aquellos años una profesión remunerada que era la figura del lector de prensa, el cual se encargaba de leer todos los periódicos y gacetas que tuviera el café; que en aquellos años, era un servicio más que ofrecían estos establecimientos, en ellos se podía encontrar toda clase de prensa extranjera, local y nacional. También los ayuntamientos colgaban sus anuncios allí para que de esta forma alcanzaran mayor difusión. Ramos apuntó que “las murallas de Cádiz fueron construidas con el dinero de los impuestos del vino que se consumía en la ciudad”, este detalle sumado a la gran utilidad como medio de difusión de informaciones, hizo que el proyecto de intento de reducción del número de tabernas en la ciudad de 364 a 60, fracasara.

También se habló de los diferentes espacios en estos locales y su uso, como las trastiendas de las tabernas, que se reservaban solo a algunos clientes y donde tenían lugar las conversaciones más transgresoras, o la presencia de las mujeres en estos lugares, las cuales tenían prohibida la entrada desde tiempos de Carlos IV, siendo permitida solo la entrada a mujeres que trabajaran allí, con la condición de que fueran mayores de 40 años. Aunque este detalle, evidentemente, no impediría que las mujeres más atrevidas de la época compartieran espacio de entretenimiento con los hombres, según Ramos Santana, muchas eran las denuncias que recibieron las tabernas por permitir la entrada de estas a sus locales, así como por cerrar a altas horas generando demasiado escándalo.

Otro detalle curioso fue la diferenciación entre el café y el chocolate en los cafés de la época, un pulso mantenido entre estas dos bebidas, que acabó separando su gusto por una u otra consumición por clases sociales. El café era la bebida de moda, mientras que el chocolate era la bebida conservadora que tenía que ser desplazada, ya que era consumida por la nobleza. El café simbolizaba el progreso y la burguesía lo utilizaba como elemento diferenciador, que compraba chocolate para el servicio de sus hogares.

Vinos como el “Pajarete”, el vino de Lucena, el “Valdepeñas”, el “Carlón” de origen catalán pero que tuvo su versión gaditana durante el S. XVIII, aunque no llegara a nuestros días por su poco éxito, los vinos de Jerez y el Puerto de Santa María y la Manzanilla como favorito, eran las variedades que más se solicitaban en las tabernas. 

La actividad cerró con una representación teatral de un sainete de Antonio Estrada, por parte de la compañía de teatro De Ida y Vuelta, formada por antiguos alumnos de la Universidad de Cádiz. Quienes a través del humor, escenificaron una tertulia de la época a través de los personajes de un Barón, una Marquesa, dos vecinos de la ciudad de Cádiz y un sirviente, que cerraría el sainete con la entrada de una bomba a escena (lanzada por el ejército francés), para sorpresa de los asistentes.

Las Tertulias que hacen Historia, es una actividad desarrollada en el despliegue del Plan Director de los Bicentenarios de la Universidad de Cádiz para la conmemoración del 200 aniversario de La Pepa. La siguiente cita tendrá lugar en la casa palacio Lallemand, y tratará la temática de “Imprentas y Librerías” en el doce. Para asistir puede puede realizar su inscripción a través de internet en la aplicación Celama o llamar al teléfono 956 015 800.


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La UCA acerca el Bicentenario a la sociedad con el ciclo ‘Tertulias que hacen historia’

17 de abril de 2012




 

El rector de la Universidad de Cádiz, Eduardo González Mazo, acompañado del director del Diario de Cádiz, Rafael Navas, y la profesora de la UCA y coordinadora de esta iniciativa, Marieta Cantos, ha presentado el ciclo  Tertulias que hacen historia: palabra, música y teatro en lugares privados de nuestra historia. Estas tertulias, que se celebrarán en distintas casas palacio de Cádiz a lo largo del año, serán monográficas y estarán abiertas a la participación de toda la sociedad.


El rector ha destacado que esta iniciativa, al igual que todas las programadas por la Universidad de Cádiz para conmemorar el bicentenario, “tiene un doble objetivo: por un lado mantiene la idea fuerza de ‘acompañar’ al bicentenario, a la vez que quiere abrir la efeméride a la sociedad en su conjunto y hacerla partícipe de todo lo acontecido en el Cádiz de 1812”. En este sentido, ha aprovechado para “invitar a todos los gaditanos a que participen en este ciclo de tertulias monográficas y participativas”.


Esta actividad está coordinada por la profesora de la UCA Marieta Cantos y por la periodista de Diario de Cádiz Beatriz Estévez, con la colaboración de José Manuel Vera Borja. El objetivo del ciclo es, en palabras de Marieta Cantos, “sumarse a los actos del Bicentenario conectando con la sociedad” ya que, según ha comentado, “existía un vacío en los actos de la efeméride relacionados con la vida cotidiana de Cádiz en esos días”. La coordinadora ha explicado el programa previsto para la primera de las tertulias, dedicada a la música y al teatro, que se celebrará en la Casa de los Cinco Gremios (actual sede del Rectorado de la UCA en la calle Ancha, 16) el próximo miércoles a partir de las 19 horas. Dará comienzo con una visita guiada por el histórico edificio, para continuar con un micro concierto a cargo del Quinteto Hispano Ruso que dará paso a la tertulia moderada, en este caso, por la propia Marieta Cantos y en la que participarán José Ramón Ripoll, Alberto Romero Ferrer y Juan Manuel López Madueño. Por último, se llevará a cabo una escenificación teatral  con el Sainete de Antonio Estrada a cargo del grupo de antiguos alumnos de la UCA De Ida y Vuelta.


Por su parte, Rafael Navas ha destacado la importancia que para el Diario de Cádiz tiene participar en una iniciativa como esta “tanto por tomar parte en los actos institucionales como por trasladar a los ciudadanos como medio de comunicación todo lo que allí acontezca”. Navas ha señalado que la puesta en marcha de esta actividad “refleja que también hay un lugar para la participación de los ciudadanos y para profundizar en el conocimiento de nuestro patrimonio”.


Estas tertulias serán monográficas y estarán abiertas a la participación de toda la sociedad. Al celebrarse en casas palacio de Cádiz, el aforo es muy limitado por lo que se ha habilitado un sistema de inscripción gratuita (riguroso y automático orden de llegada)  a través de la web: celama.uca.es. También se podrán realizar las inscripciones por teléfono en el 956015800.


El programa, que comienza el 18 de abril y finalizará el 10 de octubre, es el siguiente:


 Música y Teatro. 18 de abril.


Tabernas y Cafés. 16 de mayo.


Imprentas y Librerías. 6 de junio.


Higiene y Sanidad. 26 de septiembre.


Flamenco y Toros. 10 de octubre.


CONSULTA EL PROGRAMA AQUÍ.




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