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Agustín Fernández Mallo en las Presencias Literarias de la UCA

18/01/2016

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“No pienso nunca en el lector cuando escribo, no pretendo agradar a nadie, aunque tampoco quiero desagradar”

 

Nocilla Dream ha sido uno de los lanzamientos editoriales españoles que más ruido ha generado en la última década, si dejamos al margen superventas y autores galácticos. Su autor, Agustín Fernández Mallo, pisó las tablas de la Universidad de Cádiz el jueves 14 de enero de 2016 para participar en Presencias Literarias, uno de los ciclos culturales andaluces más destacados de los últimos lustros.

 

Este coruñés nacido en 1967, licenciado en Ciencias Físicas, fue presentado por la poeta Mercedes Escolano, quien se sorprendió de que hubiese publicado su primer libro “muy tarde, algo no normal para la gente de su generación”. Escolano afirmó que aunque son escritores de edades similares, “Agustín es veinte años más joven que yo, a su lado parezco Cromañón”.

 

Quedó claro desde el primer minuto que cuando este polifacético creador escribe, no le gusta saber qué género sale de su cabeza, “es una suma de géneros”. El territorio de la cuneta, como esgrimió. En su caso, la búsqueda de ese territorio fronterizo, “me gusta y me excita”, y se convierte en un reflejo del autor. “Yo parto de un absurdo que no demuestro, y a partir de ahí voy construyendo”. Las cunetas, las fronteras, “esos lugares impuros, ya sean físicos o mentales, son lugares muy importantes para mí”.

 

Cuando Escolano le preguntó qué escribía, él responde que realismo complejo, “por llamarlo de algún modo, donde el tiempo no es una línea recta de cosas que van quedando atrás y todo está en un mismo plazo horizontal en el presente”.

 

Fernández Mallo reflexionó también sobre la docuficción, “una manera de articular una construcción, pues bebe del género documental pero también hay ficción en tanto ese documento es modificado. Creo que mis escritos se ajustan bien a este género, por esta razón los defino así”. Fuera etiquetas.

 

Reconoció asimismo no gustarle la gente: “No soy demasiado social, pero sí me interesan las personas”. De la misma manera, no piensa en el lector cuando escribe, “nunca, no pretendo agradar a nadie, tampoco quiero desagradar. Escribo para mí, para ser feliz. Todo lo que escribo tiene que pasar por el filtro de mi sentimentalidad”. Confesó también no dormir mucho, y necesitar acostarse “con algo excitante en mi cabeza, a diferencia de lo habitual, para poder dormir”.

 

Agustín Fernández Mallo, que habló sosegadamente ante el auditorio, con miedo a no ser preciso, comentó que la física, su profesión durante casi veinte años, “es un gran poema, no es la realidad sino una representación de la realidad, y como tal, es susceptible de ser tratada como ficción”.

 

En sus artefactos literarios, “no hay amor ni violencia ni sexo, qué raro, verdad; tampoco hay conflictos, ya que la vida es de por sí conflictiva”. Lo que sí hay es calidad. Y mucha.

 

DANIEL HEREDIA

 


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