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CRÓNICAS DE LOS BICENTENARIOS: España 1810. El Duque de Alburquerque (Segunda Jornada)

10/02/2010

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 La segunda jornada del “I Coloquio Internacional: España 1810. La Isla de León, El Duque de Alburquerque y el Ejército de Extremadura” fue todo un repaso por las hazañas bélicas de este ejército y sus innumerables victorias y derrotas, avances y retiradas, defensas y ataques. Desde la formación como militar de el XIV Duque de Alburquerque hasta su difícil periplo hacia la Isla de León.

 Muchas dudas se aclararon sobre el carácter de este personaje, aquel sentido del honor tan pronunciado que presentaba y que en más de una ocasión lo llevó a enemistarse con sus generales, Cartaojal y Cuesta.
De esta forma D. Andrés Cassinello Pérez, Teniente General del Ejército de Tierra, y primer ponente de la tarde, nos introducía la figura del XIV Duque describiéndolo como “alguien indisciplinado, con una vida personal desordenada, pero con un gran sentido del honor y muy valeroso…” destacando sus primeras hazañas aún como cadete, cuando fue ascendido a Ayudante en Jefe, y debía cruzar campos enemigos con la labor de informar a sus superiores.

 Y más detalles sobre su vida privada, ese carácter altanero y entusiasta lo llevaría a tener una vida amorosa un tanto licenciosa; hijos fuera de su matrimonio con Escolástica Gutiérrez de los Ríos Cáceres, y acusaciones de abandono a su mujer, que él defendió alegando una enfermedad contraída en Cádiz la cual le impedía reunirse con su mujer. Gracias a estos datos pudimos saber  que el XIV Duque estuvo en Cádiz antes de los acontecimientos de 1810.

 Una vez introducidos en la figura de nuestro protagonista, y después de hacer un recorrido por su vida destacando los momentos históricos que lo acompañaban, D. Andrés Cassinello nos relató, con gran detalle y demostrando sabio conocimiento de estos episodios históricos, las actuaciones militares del XIV Duque hasta la Batalla de Ocaña.
D. Andrés nos explicó que había podido acceder a documentos inéditos del archivo de Segovia, de donde había extraído mucha información.

 La primera gran hazaña en Toledo, y de cómo este ejército “poco instruido, sin medios, pero a la vez numeroso” sitió al ejército francés, creando una barrera para proteger Andalucía, la llamada línea de Toledo y Aranjuez. De cómo marcha a Extremadura, y sus enfrentamientos con el General Cartaojal debidos al número de hombres que solicitaba para su ejército, consiguiendo finalmente llevar consigo al regimiento de la División de Betancourt.
La triste derrota de la Batalla de Medellín, que costó unas 10000 bajas en su ejército, siendo 1800 de ellas como prisioneros. Y la posterior condecoración que le brindó la Junta Central, que lo ascendió a Teniente Coronel, queriendo nuestro personaje dimitir ante la evidencia de que Cartaojal había sido el principal culpable de la derrota bélica en Medellín.
 A través de antiguos mapas pudimos ver como se organizaron los ejércitos español e inglés para la Batalla de Talavera, donde ambos aliados “no se pusieron de acuerdo para asediar” según palabras de D. Andrés Cassinello, que terminó describiendo la retirada inglesa tras esta batalla y la posterior publicación en la Gazeta de las hazañas del XIV Duque de Alburquerque.

 “Salvó la nave que zozobraba” con este emblema comenzó la exposición de D. José Manuel Guerrero Acosta, Teniente Coronel y Subdirector de Estudios Históricos del Instituto de Historia y Cultura Militar. Solicitado historiador para documentación de películas como “Los Fantasmas de Goya” del afamado director Milos Forman.
“Me ha tocado la parte más amable de la historia del Duque…contaros como sus hazañas salvaron Cádiz”, expuso muy humildemente el ponente.
 Y así, enlazando con la retirada del ejército inglés a tierras portuguesas, el avance de los franceses hacia Arziaga y Alburquerque en Badajoz, nos introdujo en la situación militar que se vivía en 1810.
A través de la lectura de un manifiesto de la época, D. José Manuel, nos relató los acontecimientos del Paso de Despeñaperros, la retirada española, ante la fuerte cohesión y la invencible caballería que presentaba el ejército francés. Y de nuevo la retirada española en Sierra Morena.

 “La gran odisea del XIV Duque hasta llegar a Cádiz” prosiguió el ponente. La marcha que inició lo que sería el fin de la ocupación francesa. Las rutas que atravesó, dividiendo su ejército por la Ruta de la Plata y por el Camino Real. Su desobediencia ante la Junta Central, que le ordenó acudir a defender Córdoba, ya sitiada por los franceses, junto con  el choque de caballerías que se le presentó por el Camino Real, en Écija (6000 caballos franceses contra sus 600 poco instruidos soldados de caballería)  y que finalmente lo llevarían a tomar la decisión de desviarse de su camino hacia Sevilla y marchar a Cádiz, donde la Junta Central ya se había trasladado también ante el evidente desprestigio social que había alcanzado.

 “Craso error cometió el rey francés José I” que anteponiendo objetivos políticos a objetivos militares y creyendo que la Junta Central aún estaba en Sevilla, tomó como objetivo tal ciudad, despreocupándose de Cádiz, y dando tiempo a que el Duque de Alburquerque llegara a su destino y preparara la ciudad ante un posible ataque. Siguió relatando D. José Manuel.
 Y ya por fin, el día 4 de Febrero de 1810, todo el ejército español estaba cruzando el emblemático puente Zuazo. Siendo Víctor el único general francés que persiguió a nuestro protagonista hasta Cádiz, y produciéndose el Combate de Portazgo “tal día como hoy hace 200 años” apuntaba nuestro ponente.
 Pero poco pudieron hacer ya los franceses ante la defensa de cañones organizada en Sancti Petri, o las fuertes armadas inglesas, portuguesas y españolas que nos defendían desde el mar, sin olvidar la fortaleza natural de la topografía que protegía toda la costa de Cádiz.

 “Pero ¿quién salvó verdaderamente a Cádiz?, ¿y quién salvó a España?. Porque no cabe ninguna duda de que Cádiz salvo a España. ¿Fueron los barcos ingleses, portugueses y españoles?, ¿la barrera natural?, ¿el Duque de Alburquerque?. En mi humilde opinión, el XIV Duque de Alburquerque tuvo gran importancia con su decisión de acudir a Cádiz, desobedeciendo órdenes de la Junta Central, pero fue un conjunto de situaciones lo que salvó a España”, con esta conclusión cerraba su exposición D. José Manuel Guerrero, dando paso a un coloquio donde se debatieron temas tales como si en España se le ha dado el suficiente protagonismo a estos hechos y a la figura del Duque de Alburquerque, y detalles de armamento e instrucción de aquel ejército que un día “salvó a Cádiz y salvó a España”.

 


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