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Domingo Villar en las Presencias Literarias de la UCA

14/03/2016

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“Para mí prisa y literatura son términos antagónicos, por lo que escribo despacio al dudar una barbaridad”

 

El gran Rafael Chirbes dejó escrito que lo que importa en una obra literaria no es tener un argumento, sino una historia que contar. No una, sino muchas historias por contar tiene en su mente el escritor Domingo Villar (Vigo, 1971), el invitado por la Universidad de Cádiz para el ciclo Presencias Literarias, que con sus dos novelas negras publicadas en Siruela, 'Ojos de agua' y 'La playa de los ahogados', se ha abierto espacio en el proceloso mundo editorial español. La tercera novela verá la luz “posiblemente a finales de año”.

 

El profesor Enrique García Luque fue el encargado de presentarle y entrevistarle el jueves 10 de marzo de 2016 en una de las salas del Edificio Constitución 1812. García Luque destacó “el excesivo perfeccionismo de su trabajo” tras enumerar su amplio currículo creador.

 

Domingo Villar habló para un público cómplice, lector fiel de sus libros, a los que reconoció que “para mí prisa y literatura son términos antagónicos, por lo que escribo despacio pues dudo una barbaridad. Los textos hay que dejarlos sudar, como el vino. Corrijo mucho, además paso del gallego al castellano y de vuelta al gallego”. Solo así se consigue la perfección. O al menos acercarse todo lo posible a esa quimera. Lo demostró con un ejemplo entrañable. “Me gusta leer lo que he escrito en voz alta, así que llamaba a mi padre por teléfono y le leía lo que había escrito en el día para buscar la musicalidad”.

 

Este hombre cercano se dedica ahora exclusivamente a la literatura, “aunque lo de vivir de los libros está muy complicado”. Sin embargo, “entre la literatura y los satélites que orbitan alrededor de ella me puedo defender. Lo mejor es que me proporciona tiempo para escribir”. Tres novelas en once años es para Villar “un número razonable”. Sus editores no pensarán lo mismo. Seguro.

 

Domingo Villar eligió la novela negra porque “he disfrutado mucho del género como lector y porque con la excusa de una investigación policiaca puedo hablar de cualquier cosa y pensar en la vida”. Sobre la escasa consideración del género entre la crítica especializada, este novelista piensa que “los lectores afortunadamente ya no la perciben como una categoría literaria de menos nivel. De hecho, yo habito el inframundo de la novela negra y estoy muy contento”. Risas. Considera que toda novela “es un juego intelectual, sea negra o no, con la que quiero que se aprenda algo. Tengo por otro lado una ambición clara de escribir bien, con honestidad, para emocionar al lector. Y entretenerlo”.

 

Este gallego de la diáspora —vive en Madrid— leyó tres cuentos de breve extensión, “algo usual en los países del norte y el centro de Europa, pero una rareza en el nuestro”: Don Andrés el guapo, La Maruxaina y el señor Guillette y Michael Chico Cruz. Sus lectores le aplaudieron con ganas.

 

DANIEL HEREDIA

 


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