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El actor y escritor Paco Algora en el Café-teatro del Aula de Teatro de la Universidad de Cádiz.

17/05/2010

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El actor y escritor Paco Algora intervino en el Café-teatro del Aula de Teatro de la Universidad de Cádiz el miércoles 12 de mayo a las 19.00 horas en el Aulario La Bomba, punto de encuentro cultural de la citada institución gaditana.

Paco Algora nació el 7 de diciembre de 1948. Debutó con Carlos Lemos y en 1968 se unió a Los Goliardos. Sobre las tablas ha trabajado a las órdenes de Facio, Layton, Plaza, Balaguer, Narros, José Luís Alonso y Lluís Pascual, entre otros. En 1971 se asoma a las pantallas de la mano de Miguel Picazo en TVE y de la de José María Forqué en el cine. Ha participado en cincuenta dramáticos de televisión, y en unos sesenta largometrajes hasta la fecha, así como en numerosos cortos. Además, ha trabajado con directores de la talla de Gutiérrez Aragón, Fernán Gómez, Betriu, Lazaga, Sacristán, Iborra, León de Aranoa y José Luis Garci.
Entre otros cuenta con el Premio del CEC (Círculo de Escritores Cinematográficos) a la mejor interpretación estelar masculina en Tocata y fuga de Lolita (1974), Popular de Pueblo (1974), Premio de la Unión de Actores (Mejor Secundario), Nominación al Goya y al Premio Sant Jordi 2004 (Mejor actor 1998) por su trabajo en Barrio, Premio Pepe Isbert por su aportación al cine (2002).
En 1984 se aparta voluntariamente del teatro. Desde 1991 vive, exiliado, en el vientre de la ballena que le trajo a Tarsis (Cádiz). En 2004 publicó Me llamo Jonás, obra de teatro, que ha sido presentada en medio centenar de lugares y espacios culturales y sociales de la Península. De la serie de presentaciones destaca la lectura dramatizada de esta obra bajo la dirección y la participación de Fernando Fernán Gómez (2004). Premio Escena 2005 por su trayectoria profesional y la obra teatral. En 2006 con el corto Manolo Global SA ganó el premio de interpretación del festival de cortos de Jerez. En 2009 comenzó una colaboración con el colectivo Atrapasueños con el proyecto “Poesía Viva”, que pretende llevar la poesía a los más diversos espacios a la vez que recuperar autores como Blas de Otero, Miguel Hernández y León Felipe, entre otros. Publicó en julio de 2009 un poemario titulado Romance de locos, coplas de ciego.

“El talento es el corazón”, Paco Algora

Ante un nutrido y alternativo público de jóvenes, y menos jóvenes, y a la manera de una verdadera tertulia literaria, durante casi dos horas de charla, el actor Paco Algora compartió su profesionalidad y su corazón con los alumnos del Aula de Teatro de la Universidad de Cádiz.
Comenzó Paco subrayando la vocación como condición inexcusable de todo aquel que se sienta actor. Nos leyó, en unos folios usados y emborronados, hechos la noche anterior, un pequeño y emocionado relato del inicio de su vocación, del contexto vital donde el actor sintió ese tirón por el celuloide y el mundo de la actuación,  que “me arrastró en lo más íntimo y me iluminó, como si de un fogonazo profético se tratara, en mi verdad futura”. Su verdad futura estaba –y está- ligada a su infancia en el cine, donde, siendo adolescente, se dejaba comer el alma con todo placer por las películas del gordo y el flaco y, cómo no, por las películas de indios.
Su trayectoria actoral sigue con más vivencias cinematográficas, especialmente la de Cómicos. Siente cariño Paco cuando habla de esta película. Habla un hombre emocionado de su propia biografía, tan ligada a hitos paradigmáticos de la cultura cinematográfica española.
Entre anécdotas varias, el escritor resucita una y otra vez sus recuerdos como miembro del TEM, el Teatro Estudio de Madrid; su primera aparición en la pantalla a los 16 años. “Amar el arte es lo esencial”, añade Algora, que se niega a dar protagonismo único a la técnica sin amor. 
El actor, discípulo de William Layton y de Fernando Fernán Gómez, miembro de reparto de más de cien obras en teatro, cine y televisión, reivindica repetidas veces en su charla la vocación como un espacio perdido hoy en día. Aprovecha Paco para contarnos la vida bohemia del actor: “los cómicos de la legua, se decía, porque efectivamente, al terminar la función, teníamos que ir a dormir a una legua de la gente de ideas decentes y vida ordenada”. Hoy en día, la cosa ha debido cambiar. “Los bufones se han convertido en cortesanos”, en un panorama en el que “las subvenciones han vetado” un arte que debe hacerse “desde la libertad, el mismo arte y el compromiso”.

El año 1984 marcó para Paco Algora un punto de desencuentro definitivo con los poderes de la escena: participaba entonces en Luces de Bohemia, a cargo del Centro de Arte Dramático, dirigida por Lluis Pasqual. A los cuatro meses de representaciones se dio cuenta de que “habían manipulado los textos” y habían eliminado “todas las referencias a Dios”, con la excusa de que Valle Inclán era ateo. El resultado fue “una versión más censurada que la de los años 60”. Esta afirmación le costó cara a Paco Algora: “Dijeron de mí que estaba loco, que me había retirado y hasta que había muerto”. Desde ese 1991 vive en Vejer, desengañado con el mundo de los actores y directores “que no dejan de hablar de libertad de expresión cuando no dejan de censurar, sin que se les caiga la boca”. Tuvo el también el actor y escritor recuerdos emocionados para los que todos reconocemos como auténticos arquetipos de la cultura cinematográfica y teatral española: Fernando Fernán Gómez, Agustín González, la familia Gutiérrez Caba.

Tras décadas de platós y escenarios, en las que Algora trabajó con los mejores, este hombre de teatro afincado en Vejer de la Frontera asegura que la llamada de la literatura era algo inevitable. Nace así su primer texto teatral Me llamo Jonás: “Desde pequeño amé a los clásicos y las palabras. Fueron mi refugio en la infancia. Ver cómo ese material se pisotea, machaca, tergiversa, me impuso dos únicas salidas: o me suicidaba o escribía”. El Jonás que protagoniza su obra de teatro es, según el autor, “el hombre que grita desde la soledad. Es el imperio de la conciencia, según Camus, o la patria del alma para Unamuno. Desde ahí, impotente ante ese caos que el hombre no va a arreglar, grita pidiendo ayuda divina. Es la lucha entre su propio ángel y su demonio”, comenta Algora.

Antes de terminar –pasamos con él las dos horas sin sentirlas-, Paco nos regaló una muestra de este amor por la profesión, por la vida en realidad, interpretándonos un poema de Miguel Hernández. Emocionados, cerramos nuestro encuentro con un aplauso sentido y un hasta pronto.

Antonia Carmona Vázquez. UCA


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