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El escritor Felipe Benítez Reyes en los Cursos de Verano de la UCA

11/07/2016

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                    “La música, al mezclarla con el pasado, produce un fenómeno casi parapsicológico: te devuelve el fantasma de lo que fuiste…”. Felipe Benítez Reyes comenzó su exposición en esta 67 edición de los Cursos de Verano de la UCA en Cádiz con la lectura de un texto que incluía la frase con la que abrimos el nuestro, un texto en el que el autor jugaba con el efecto que en nuestro haber sentimental produce el conjugar música, tiempo y recuerdos…

 

                Rota, pequeño pueblo gaditano a mediados del siglo XX, localidad de origen del ponente, vería alterados sus horizontes con la instalación de la base militar a partir de los años 50 del siglo pasado… Para la población más joven de la ciudad, del pueblo, la influencia mayor que produjo la instalación militar norteamericana vendría de la mano de la música, de la emisora de radio de la base, que introducía a este sector más joven de la población “en un horizonte que no nos pertenecía”, de acuerdo con el conferenciante, pues abría una ventana a un contexto nuevo y distinto, muy diferente del alimento sonoro al alcance de la mayor parte de los españoles del momento.

 

                De la mano de esa música, los jóvenes roteños se abrirían al conocimiento de dichos nuevos horizontes, llegando en su curiosidad no sólo al disfrute de dicha música, sino a indagar en todo lo que rodeaba a los grupos en cuestión. Y en las tiendas de la base, de la mano de algún amigo con derecho a comprar en ellas, los discos a los que querían acceder…, unos discos que podían a veces encontrarse en Cádiz o en Jerez de la Frontera, unos discos que en muchas ocasiones se compraban colectivamente y que se escuchaban y casi se diseccionaban también colectivamente…, siendo escuchados entre amigos una y otra vez, hasta la saciedad…

 

                El ponente abundó en su intervención en lo que mencionó como la capacidad de resurrección del tiempo y los sentimientos que tiene la música, más allá de cualquier otra manifestación artística: de la mano de una música, de una canción, de una pieza determinada, acuden, afloran, sentimientos, recuerdos, el pasado resucitado en toda su vehemencia y toda su nitidez, señaló Benítez Reyes.

 

                En lo relativo a la influencia de la música americana a través de la emisora de la base y de los discos que llegaban a la misma, el ponente señaló cómo junto a los discos y las emisiones de la mencionada antena de radio también es de mencionar la existencia de música en vivo, gracias a las fiestas que se daban en la propia base, a los grupos musicales que existían en la instalación militar y que tocaban en directo, y a la orquesta de la misma base naval norteamericana.

 

De la convivencia entre los jóvenes roteños y los citados grupos de música norteamericanos de la base militar surgiría un interesante fenómeno de coexistencia, pues los músicos americanos ayudaban a los jovencísimos músicos de la Rota de entonces y sus incipientes grupos cediéndoles, por ejemplo, las cuerdas de las guitarras cuando las cambiaban -en lugar de deshacerse de ellas, como tenían por costumbre anteriormente- amén de prestarles su ayuda igualmente a la hora de conseguir instrumentos casi inalcanzables para estos jóvenes gaditanos, cosas que pueden parecer anecdóticas vista con la distancia del tiempo, pero que en aquellos entonces suponían mucho para estos rockeros de primera hornada en España.

 

Las influencias de la música americana no se limitarían a estas cuestiones, pues esa apertura de horizontes que representaría el influjo cultural norteamericano sembraría, o ayudaría a sembrar, otras inquietudes, por ejemplo de naturaleza política, y les llevaría a buscar otros cauces de conocimiento de la realidad musical, accediendo a publicaciones especializadas de la época, por ejemplo, donde no sólo podía encontrarse información, sino incluso más música, accediendo a discos de otro modo muy difíciles de conseguir.

 

La personalización del disco, en sus formas y sus fondos, el conocimiento total del mismo (desde la música que contenía a la información que transmitía, o las letras que albergaba) era otro fenómeno común entre los jóvenes de la Rota de la época: esos discos que se compraban y se escuchaban colectivamente, o aquellos que se adquirían de manera individual eran sometidos a una permanente revisión que llevaba a un exhaustivo conocimiento del mismo por parte de los jóvenes roteños del momento.

 

Y de la mano de aquella música, como señalaba el ponente, se llegaría a otros territorios, como los del cómic, la literatura, la filosofía, la prensa musical especializada, en un circuito de inquietud y afán de conocimiento que debía solventar el permanente problema de la falta de medios y de posibilidades (incluso en lo que se refiere a la adquisición, por ejemplo, de libros, por no hablar de discos) y de lo excepcional de la realidad de los ambientes musicales y culturales en que se desenvolvía aquella juventud roteña en unos años, los sesenta y setenta del siglo pasado, en los que los registros local -roteño- y nacional -español- no marchaban precisamente de la mano en lo que a música se refiere, encontrándose dicho rincón de la provincia de Cádiz en un registro muy diferente y mucho más internacional que la media del país.

 

Y en ese contexto local, los espacios para la música, los locales en los que grupos españoles de incipiente recorrido actuaban precisamente al calor de la realidad musical de la localidad, unos espacios en los que la juventud de la época pudo descubrir asimismo las novedades de un horizonte musical español que trataba de alejarse de los tópicos de la época y que estaba en construcción. Un cierto tono de cosmopolitismo, de tolerancia, de empatía cultural, marcarían los ritmos vitales de los jóvenes roteños de la época, de la mano de las influencias musicales que se proyectaban, en Rota y desde Rota, desde la base naval.

 

                Benítez Reyes no sólo realizó, en los fondos de su intervención, un recorrido sentimental (de la mano de la memoria) por esa simbiosis azarosa entre la juventud de Rota y la influencia de la base naval desde la perspectiva de la música hace medio siglo, sino que dio paso, en las formas, a un diálogo con los asistentes a su ponencia, una interacción que convirtió el final de su intervención en esta edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz en un rico intercambio de ideas en el que se plantearon diversas reflexiones, por ejemplo, sobre la posible consciencia entre los jóvenes de la población acerca de la influencia cultural ejercida por la base naval, en general, y por la música anglosajona, en particular sobre la población roteña en la época, o sobre el contraste entre las influencias norteamericana en Rota y británica en el ámbito de la Bahía de Algeciras, de muy diferentes matices en uno y otro caso.

 

                Concluiría su ponencia Felipe Benítez Reyes con una reflexión sobre música y nostalgia, de la mano de una intervención del coordinador del curso, Fernando Cruz de Rich; la música es un territorio personal, y a fuerza de que lo fuera, “gastábamos los surcos” de los discos, como señaló el ponente…

 

Manuel J. Parodi Álvarez

 

 


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