Atalaya logo


Datos de Usuario

¿no recuerdas tu contraseña? Haz click aquí

 

¿eres nuevo?

date de alta aquí




El filósofo Jorge Riechmann, en la 66 edición de los Cursos de Verano de la UCA

02/07/2015

click para ampliar


El Seminario B04, “III Seminario UCA Social. Economía social y solidaria” fue inaugurado por la ponencia Autocontención, biomímesis, ecoeficiencia, precaución: cuatro principios básicos  para una economía alternativa, impartida por el profesor Jorge Riechmann, poeta, matemático, filósofo y doctor en Ciencias Políticas y profesor titular de filosofía moral en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

 

Ecodependencia. El ser humano es un ser ecodependiente, y sin embargo se pasa por alto demasiadas veces que vivimos en una “burbuja fosilista”: el capitalismo fosilista depende de una “base energética” que a su vez se cimenta en combustibles fósiles, habiéndose creado una “burbuja fosilista” que se encuentra en puertas de su final y que sin embargo sigue siendo, como señala el ponente, la base de nuestro consumo y desarrollo energético.

 

Dicha “burbuja fosilista” cuenta con un paralelo en la “burbuja ideológica”, apuntada por Riechmann, que funciona como una envolvente a la par ideológica y mental que viene a servir como soporte de los grandes intereses económicos capitalistas, como sería el caso del fenómeno del “negacionismo” del cambio climático, y que guarda relación con el “negacionismo cultural”, corriente que niega los límites del progreso. Riechmann habla de la “Era de la Negación”, término que proviene de la psicología y el psicoanálisis y que remite a la ausencia de conciencia, a la negación, de la realidad y sus fenómenos globales, todo lo cual habrá de enfrentarse, de acuerdo con el ponente, a un tiempo de “rupturas mayores” con la realidad que la sociedad humana ha construido en la Historia de la especie: Riechmann afirma que la época por venir habrá de ser un tiempo de grandes rupturas con lo que la Humanidad ha conocido hasta ahora en materia económica, social, cultural, política.

 

Desde 2005, señalaría el conferenciante, estamos en fase de descenso de las reservas petrolíferas del planeta (y cita fuentes como la Agencia Internacional de la Energía), mientras 2014 ha sido el primer año en el que el capitalismo fosilista ha visto disminuir la energía primaria disponible por persona en el planeta (excepción hecha de los “shocks” precedentes y puntuales, como el representado por la crisis del petróleo de 1973, debidos a causas concretas y no necesariamente estructurales).

 

De este modo estaríamos abocados al choque con los límites biofísicos del planeta, estando al mismo tiempo encarando los límites del crecimiento, ya superados incluso, lo que sitúa a la Humanidad en una explotación de recursos equivalente al consumo de un planeta y medio (cita Riechmann que si contásemos como base de consumo global los niveles de consumo de los EEUU se necesitarían los recursos de cinco planetas), citando como una de las fuentes consideradas en su argumentación a WWF.

 

Tal es el impacto de la presencia humana en el planeta que ha surgido el término “Antropoceno” para definir a la Era actual, tal precedentemente encontramos el “Holoceno”, si bien el conferenciante apunta que se trataría de un concepto que puede llevar a confusión, pues los matices del mismo son más negativos que positivos.

 

El ponente señaló que un futuro no lejano la Humanidad habrá de afrontar un decrecimiento material, energético y por ende, cultural, pese a la excesiva confianza depositada en la tecnología, algo que de acuerdo con el Dr. Richmann puede calificarse de “tecnolatría”, con la tecnología y la idea de progreso convertidas en cuestiones de confianza total que no responden a la realidad de la situación energética (y su disponibilidad) en el planeta: todo ello nos conducirá hacia un mundo caníbal, con unos niveles de conflictividad cada vez mayor, con unos recursos cada vez menores y una población en permanente crecimiento. La situación es reconducible, pero es imprescindible un cambio de paradigma tanto a microescala como a macroescala, en la esfera económica.

 

Algunas claves de la situación serían el excesivo crecimiento económico (insostenible), la mala configuración ecológica de los sistemas (económicos y sociales) humanos (sistemas de funcionamiento lineal frente a las dinámicas cíclicas de los tiempos y sistemas naturales), lo que podría denominarse como un “problema de diseño” de los sistemas humanos desde la perspectiva de la ecología (y cita al ecoeconomista Barry Coroner y su obra En Paz con el Planeta, como referencia de esta argumentación), la ineficiencia en el uso de los recursos naturales, o la excesiva confianza en la técnica, la tecnología (el sistema “ciencia-técnica”), basado en lo que puede denominarse como “tecnociencia”, sistema que cristaliza a mediados del siglo XX, y que se convierte en la herramienta definidora del denominado por el ponente sistema fáustico en que la Humanidad se encuentra sumida, con una tecnociencia descontrolada e imbricada en las bases ideológicas del sistema capitalista.

 

            En la macroescala de la economía ecológica el profesor Riechmann señala cuatro grandes principios rectores del cambio, los enunciados en el título de su conferencia, los de autocontención, biomímesis, ecoeficiencia y precaución, que son cuatro principios básicos  para una economía alternativa. Así, al problema señalado de la desproporción de escala, podría responderse con el principio de autocontención; al problema de diseño de los sistemas humanos habría que responder con un principio de biomímesis; frente a la ineficiencia en el uso de recursos naturales habría que responder con la ecoeficiencia, y frente a la desbordada tecnociencia actual podría responderse con el principio de precaución.

 

            Estos cuatro principios chocan claramente con la dinámica propia del capitalismo, como se evidencia claramente en el caso del principio de autocontención, o con el de precaución, que con toda nitidez entran en conflicto con la esencia del capitalismo (que niega los límites del desarrollo y del consumo), que los rechaza, como se evidencia en el manejo que la burbuja ideológica (y cultural) hacen de la información relativa a estos principios, a los que de una parte devalúa como conceptos y por otra, subsiguientemente, ataca con toda claridad, siendo el de ecoeficiencia el único de estos principios aceptado por el sistema capitalista.

 

            La solución a lo que se ha convertido en un problema estructural pasa por la puesta en funcionamiento de estos principios de autolimitación (por estar viviendo en un  mundo “lleno”, saturado desde un punto de vista energético, algo a lo que la Humanidad se enfrenta como conjunto desde hace un par de generaciones, y cita el ponente el estudio de Diamond titulado “Colapso”, que aborda precisamente casos de diversas culturas enfrentadas a su final por incurrir en el colapso ecológico, algo que ahora por primera vez es global), la biomímesis, la ecoeficiencia y la precaución, frente al crecimiento exponencial del consumo energético derivado de las consecuencias de la implantación de los modos de producción industriales y sus niveles de consumo a raíz de la Revolución Industrial, hasta llegar a la tecnocracia, la tecnociencia, la tecnolatría y los niveles de consumo del capitalismo actual.

 

            Finalmente, el profesor Riechmann hizo hincapié en la biomímesis como herramienta esencial de cara a la puesta en marcha del conjunto de los cuatro principios enunciados en su ponencia, de forma que puedan implementarse como conjunto de cara al imprescindible cambio de paradigma para la economía sustentable y de productividad suficiente, como forma de evitar la perspectiva a la que el sistema-tierra está abocado de la mano del capitalismo fosilista, cerrando los ciclos de materiales y convirtiendo a las energías renovables y naturales en el eje del consumo energético mundial, desde la perspectiva de la ecología industrial como mecanismo de renovación y aplicación de la idea de biomímesis.

 

MANUEL PARODI

 


Aviso legal | coordinado por la Universidad de Cadiz y Universidad Internacional de Andalucía