Inicio > cronicas > historico > EXPOSICIÓN LATITUDES 2010: Robert Doisneau Cronicas
08/03/2010
PARÍS: INSTANTES ETERNOS
Exposición
Robert Doisneau ‘Le temps retrouvé’Festival de Fotografía Latitudes 2010
Sala de exposiciones Cantero Cuadrado
Del 22 de febrero al 25 de Marzo
Si por algo se caracteriza el Festival Internacional de Fotografía Latitudes 2010 que disfruta estos días la ciudad de Huelva es, como ya se ha dicho en otras crónicas, por la calidad y la diversidad de las exposiciones que lo integran.
A la nómina de algunos de los mejores fotógrafos actuales en los distintos géneros, se suman nombres imprescindibles en la historia de esta disciplina, como el de Robert Doisneau (1912-1994).
La Universidad de Huelva alberga el retrato cotidiano que realizó de París y sus alrededores a lo largo de cinco décadas. El bullicio, la ternura y el sentido alegre de la vida son las claves para entender el realismo poético de estas escenas y vidas anónimas que nos resultan tan cercanas, precisamente, por la capacidad de elevarlas a universales de la fotografía.
La infancia en los años cuarenta, retratada en juegos callejeros, en aulas escolares y en esa forma de ver el mundo que tienen sólo los niños, conforma buena parte de esta colección de imágenes a las que la plasticidad y el blanco y negro tornan en obras de arte.
No falta el sentido del humor y la complicidad de personalidades de la época, como la de Pablo Picasso simulando tener brioches como dedos o la de Jacques Tati posando entre piezas de una bicicleta desbaratada.
Escenarios urbanos, bares, cabarets, hoteles, portales y calles empedradas nos descubren los entresijos de una ciudad que va viendo transcurrir la vida a través del tiempo. Como metáforas, la gárgola de Notre Dame, la plaza central del Louvre o un carrusel parado bajo la lluvia.
Que París es la ciudad del amor lo sabía Doisneu cuando fijaba su objetivo en las parejas abrazándose, besándose, bailando en las calles o en las puertas de los club nocturnos. Pero sobre todo lo dejó plasmado para siempre en un instante, el que captó en El Beso ante el Ayuntamiento de París (1950), considerada por muchos una de las obras maestras de la fotografía.
Realizadas entre 1934 y 1971, esta impecable selección de escenas de los parisinos, de sus espacios, y de su día a día, parecen desfilar entre acordes de La vie en Rose para recordarnos que la mayor expresión del humanismo es la sencillez.
Entre las cincuenta fotografías de ‘Le temps retrouvé’ hay un autorretrato (‘Autoportait’, Villejuif, 1949). En un día plomizo, delante de unos viejos carteles publicitarios pegados a unas vallas de madera, Robert Doisneau, en la madurez de su carrera, se detiene para, por una vez, ser él quien mira a la cámara. Está en una encrucijada de calles, en las mismas que fueron su escuela y en las que siempre encontró historias que contar. En sus manos, una máquina de fotos, como epílogo de un tiempo que ahora se nos muestra detenido y recobrado.
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