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Entrevista a Isabel Flores

17/01/2011

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Licenciada en Bellas Artes, especialidad Pintura, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, en 1994. Realiza el cuarto año de carrera en L´École Superieure des Beaux Arts de Tolouse, Francia.

En 1996 finaliza los cursos de doctorado en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, en el programa "Tecnologías de lo Imaginario" del Departamento de Dibujo, y escribe la tesis "El imaginario del paisaje", dirigida por Ramón Salas. 

Ha sido profesora en la Escola de Fotografia de Terrasa, la escuela de fotografía Grisart y el Centre Pont del Dragó de Barcelona. 

Actualmente vive y trabaja en Madrid.

Su exposición "Paisajes del Aire" ha pasado recientemente por la Sala Kursala de la UCA. Catálogo de la exposición aquí.

 

 

En tus obras muestras criaturas y paisajes reales que evocan ensoñaciones, lo onírico, el imaginario al fin y al cabo a través de viajes, ¿dónde quiere llegar Isabel Flores en estos viajes?. 

 

A territorios más internos, supongo, y por tanto menos conocidos. Encontrar allí referencias simbólicas para transformar mi entorno en un paisaje más habitable. Y hacer con todo ello un reportaje gráfico, pero de una forma que recuerda más al paisajismo oriental, atento a las imágenes evocadas en la memoria, que al documentalismo occidental. No cuestiono la procedencia o el grado de verosimilitud que pueda tener la imagen. Se trata de fotografiar viajes mucho más personales, pero que finalmente consiguen conectarme mejor con algunos aspectos de mí misma, y con los demás.

 

Utilizas técnicas muy variadas que mezclan procedimientos clásicos con tecnología actual, mostrando un resultado final impecable que parece recién salido de un albúm de fotos del S. XIX, ¿de donde proviene ese interés por la mezcla?

 

Vivimos una época muy curiosa en la que la información acerca de las costumbres y procedimientos utilizados por individuos de todos los períodos históricos se pone a nuestra disposición, junto con la herencia cultural de un sinfín de comunidades de todo el planeta, algunas de ellas incluso desaparecidas. Y todo eso en medio de la eclosión de una nueva generación de herramientas digitales para la creación visual con unas prestaciones y un alcance impresionantes. Nunca tuvimos en nuestras manos tantos instrumentos ni tantas opciones para canalizar la expresión artística. Al mismo tiempo, la industria y sus intereses nos presionan para que adoptemos una manera de actuar muy dirigida y para que utilicemos aparatos estandarizados y preprogramados en la realización de nuestro trabajo. La mezcla de procedimientos, disciplinas y lenguajes visuales, me permite avanzar más allá de esos límites impuestos y dar forma al objeto que se va dibujando en mi pensamiento a medida que avanzo hacia su materialización. Eso me proporciona mayor autonomía y la posibilidad de expresarme de maneras siempre abiertas, por definir. Hace que el proceso creativo se vuelva cada vez más entretenido. Curiosamente también el objeto fotográfico va ganando densidad a medida que va superando todas las fases de su realización, tanto más cuanto más tiempo cubre el proceso, a la manera de las técnicas antiguas. Así que si a veces la elaboración de la pieza fotográfica demanda trabajos minuciosos y lentos procuro detenerme en ellos y disfrutarlos al máximo, pues eso me proporciona una gran satisfacción y creo que la obra al final lo transmite como un valor añadido. 

 

Como artista multidisciplinar combinas disciplinas como el dibujo y el grabado con la fotografía, y en tu última expo, además, utilizas elementos como la madera, cajas, espejos, plumas, vidrio, etc. para ofrecer pequeñas instalaciones fotográficas. ¿Es que no le basta con la ampliación de una fotografía?

 

Sí, claro que basta. De hecho hay a veces fotografías que se hacen sin ninguna intención definida y aparecen en ellas cosas bellísimas y sorprendentes sin necesidad siquiera de materializarlas en un papel. La cuestión de esta confluencia de elementos está más bien relacionada con la problemática existente dentro de mi ámbito de trabajo. Lo que asume el arte contemporáneo actualmente como uno de sus principales retos es el ofrecer objetos de interés en medio de la brutal sobreinformación y sobresaturación de imágenes que nos rodea. Las maneras con las que los autores reaccionamos ante ello e intentamos poner nuestro granito de arena para aportar soluciones dependen del enfoque que adopte cada cual en su trabajo. En mi opinión la cantidad de imágenes disponibles hoy en día no es proporcional a la calidad y a la originalidad de las informaciones que ofrecen. Principalmente por lo que ya he comentado, la tendencia a adoptar el esquema preprogramado de las herramientas que la industria impone por intereses meramente mercantiles. Esto predetermina inconscientemente muchas de las elecciones que hacemos: desde la actitud que adoptamos en la toma fotográfica hasta el soporte en el que finalmente la imagen toma forma en el dispositivo de salida. Todo se vuelve muy homogéneo. Si bien todas estas herramientas de última generación facilitan muchos procesos, también limitan mucho nuestro margen de maniobra sin que apenas nos demos cuenta de ello. Del mismo modo, el exceso de especialización propia de nuestra época, y que en el ámbito universitario es notorio, dificulta el transvase de conceptos, métodos y procedimientos de un área de conocimiento hacia otra. Aunque se intenta compensar estos inconvenientes con la creación de grupos interdisciplinares, la verdad es que la variedad y versatilidad de ideas es algo que debe existir en la mente de cada individuo, le trae riqueza, flexibilidad y muchísimos beneficios, como la adaptabilidad al cambio y la predisposición al aprendizaje de cosas nuevas. Forma parte del proceso creativo. Alternar de una disciplina a la otra o de un elemento a otro en mi caso hace que en mi cabeza las ideas fluyan mejor y aparezcan planteamientos y soluciones imprevistas, a veces absurdas, a la plasmación del concepto que deseo expresar y sus emociones y sensaciones asociadas. Además me permite día a día ampliar mis conocimientos y relacionarme con gente de otros campos con puntos de vista totalmente distintos a los míos. No sólo resulta más enriquecedor a nivel personal, sino que también se refleja en el trabajo siempre que toda esta diversidad consiga cristalizar en un solo objeto cuya idea se exprese con sencillez en una imagen simple. 

 

Actualmente podemos ver tu exposición Paisajes del Aire en la Kursala de la Universidad de Cádiz. ¿Podrías transmitirnos la intención de estos Paisajes?

 

La idea era cumplir con dos objetivos distintos: por un lado explorar las posibilidades que me ofrecía el uso de la emulsión fotográfica –aplicable a todo tipo de objetos y soportes- y por el otro dar forma a algo extremadamente fluido y variable como es el aire, siguiendo las pautas de su imaginario poético sugeridas por Gastón Bachelard, para ampliar conocimientos en el campo de investigación que me ocupa, el paisaje. Entendía que la serie fotográfica iba a requerir más tiempo de lo normal porque muchas veces en el inicio de cada obra la forma final del objeto era una incógnita, y su solución técnica también. Tampoco resultaba fácil determinar cuál era exactamente el enfoque discursivo que tomaba el tema de la serie hasta que el grupo de imágenes pudiera sugerir en su conjunto la plasmación de algo esquivo, que siempre se escapa a nuestra percepción, pero que consigue impregnarlo todo con su presencia. Se trataba de traducir fotográficamente y a través de cada uno de sus matices el efecto invisible pero altamente penetrante de una especie de perfume. Reflejar la suavidad con la que el aire transporta discretamente cargas muy ligeras pero esenciales para nosotros, como sería por ejemplo el oxígeno para nuestra respiración. Y que cada uno pudiera entender esto a nivel interno según su criterio y su itinerario existencial, en la medida de lo posible.

 

¿Que próximos viajes está imaginando Isabel Flores?

 

Entre otros, seguir explorando nuevas soluciones gráficas a la temática del cuerpo y el paisaje. También adaptar a la actividad docente la información sobre el medio y la naturaleza que se ha ido gestando en la realización de esta serie y de mi tesis doctoral, titulada El Imaginario del Paisaje, cuya lectura estoy preparando ahora. Por lo demás, espero que los próximos viajes me traigan mucha belleza y riqueza para compartir, tiempo para disfrutarlos y oportunidades como la que me habéis brindado en la Kursala. Muchas gracias.

 


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