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Finalizó el seminario "Libertad de imprenta y periodismo en el Cádiz de las Cortes".

19/07/2010 - Universidad de Cádiz

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La creación de la opinión pública y el papel del escritor y literatura efímera y prensa: de la vida cotidiana al papel de la mujer fueron los temas tratados en las últimas sesiones.

La creación de la opinión pública y el papel del escritor

El nacimiento del parlamentarismo, que llevaría a la promulgación de la Constitución liberal de Cádiz de 1812, se fundamentó en la articulación, desde el primero momento, de un discurso ideológico que se vio apoyado por la opinión pública.

De esta teoría partió el profesor de Literatura Fernando Durán López para construir el discurso de su conferencia, titulada ‘Periodismo y libertad de imprenta en el Cádiz de las Cortes: experiencia de los límites'. De este modo, el ponente analizó el proceso de gestación de esa opinión pública, cuyo desarrollo acelerado está directamente relacionado con la libertad de imprenta y la aparición, por primera vez, de una prensa libre, sin censura previa.

Explicó el doctor en Filología Hispánica que para entender el proceso revolucionario en España es esencial sentar el hecho de que, entre mayo de 1808 y septiembre de 1810, antes de que se reunieran las Cortes de la Isla de León, "un activo grupo de escritores estableció un intenso diálogo con sus lectores conducente a hacer de ellos, y con ellos, una auténtica opinión pública". El éxito de esa labor se constatará principalmente durante las Cortes, pero sus bases se asientan en la etapa anterior. Insistió Durán en que "el triunfo político de los liberales, innegable por más efímero que fuese, se fundamenta en haber conseguido articular desde el primer momento un discurso ideológico y un conjunto de textos para desarrollarlo y defenderlo".

Entrando ya en materia el miembro del Grupo de Estudios del Siglo XVIII de la Universidad de Cádiz, diferenció dos periodos en dicho proceso de gestación de la opinión pública: de 1808 a 1810 y de 1810 a 1812.

 Señaló así que entre 1808 y 1810 se produjo el triunfo ideológico de los liberales, gracias a la capacidad que tuvieron de establecer la nueva agenda reformista y un nuevo vocabulario político. Esto, mediante una activa labor de agitación y propaganda que se realizó empleando la prensa, la oratoria y el control de la política de comunicación del gobierno patriota. En este punto analizó el ponente la diferente actitud ante la opinión pública de los afrancesados, los antirreformistas y los liberales, así como, los principales hitos de esta lucha ideológica manifestados en tres autores claves de cada sector político: Pedro Estala, Antonio Capmany y Manuel José Quintana.

En Cádiz el proceso vive su fase decisiva desde poco antes de la reunión de las Cortes de la Real Isla de León en septiembre de 1810. Las circunstancias especiales producidas en la capital accidental de la nación favorecieron la proliferación de una prensa libre, antes y después del decreto de libertad de imprenta, con gran capacidad de influencia y muy pocas posibilidades de ser controlada o censurada.
Analizó el conferenciante los momentos claves del aprendizaje colectivo de cómo vivir en un régimen de opinión pública y de libertad de prensa. En el primer año y medio de vida parlamentaria, hasta la jura de la Constitución, este aprendizaje atravesó numerosas crisis y problemas, señaló Durán, que se resolvieron casi siempre a favor de una mayor libertad y de un mayor compromiso de todos los partidos políticos con el uso de esa libertad. A mediados de 1811, con el surgimiento de una potente prensa absolutista, se construirá un auténtico y problemático pluralismo político por primera vez en España.

Con estas reflexiones se abrió la segunda jornada del seminario ‘Libertad de Imprenta y Periodismo en el Cádiz de las Cortes'. A continuación tomó la palabra el también profesor de Literatura Española de la UCA y director del Grupo de Estudios del Siglo VIII, Alberto Romero Ferrer, con la ponencia "La praxis de la libertad de imprenta: el Diccionario crítico-burlesco".

Dividió su intervención en dos bloques. Por un lado, abordó el papel del nuevo escritor en la etapa histórica en que se enmarca el seminario de los Cursos de Verano de la UCA, entendido a tal personaje como ciudadano y como político. Para tal fin empleó la figura de Bartolomé José Gallardo, bibliógrafo, erudito y escritor, que en 1812 imprimió su más famosa sátira política, el Diccionario crítico burlesco. En un segundo bloque el ponente se centró en dicha obra, para lo que empleó algunos textos significativos de la misma.

El conferenciante puso de relieve la necesidad de recuperar y analizar en profundidad una obra que fue un auténtico best seller de la época, con cinco ediciones en un corto espacio de tiempo durante la Guerra de la Independencia, y otras muchas, en el Trienio Liberal. El texto no dejó indiferente a nadie, Provocó reacciones de toda índole, y también, el encarcelamiento de su autor. Un texto cuya relevancia va, para Romero Ferrer, más allá de la importancia e impacto que la obra tuvo en sus días.

Insistió así en la necesidad de rescatar y reinterpretar los contenidos del Diccionario crítico burlesco para desentrañar y comprender lo que significó en la época y la importante aportación que supuso, también, para la literatura satírica. Esto a pesar, dijo entender el profesor, "de que el canon literario suele injustamente dejar esta obra al margen".

Resumió el ponente la obra como "un texto muy visual, de potente carga irónica y satírica, con la misma fuerza que los grabados de Goya, o las estampas satíricas contra Napoleón. Una joya de nuestra literatura política que es preciso conocer y ubicar en el lugar que le corresponde".

Literatura efímera y prensa: de la vida cotidiana al papel de la mujer

La última sesión del seminario ‘Libertad de imprenta y periodismo en el Cádiz de las Cortes' comenzó con una clase para aprender a diferenciar los términos pasquín, proclama, panfleto y libelo. Empleando diversos ejemplos de estos diferentes tipos de literatura efímera utilizados en el siglo XIX, el profesor Alberto González Troyano logró marcar con claridad los límites entre los cuatro géneros. Todos ellos surgen en una determinada circunstancia como elemento de ataque al contrincante, a la oposición, pero presentan diferencias en su redacción y uso.

Así, el especialista en Literatura Española de la Universidad de Sevilla explicó que el pasquín era el papel de ataque inmediato o llamada a la rebelión que se pegaba en las esquinas de las calles. Señaló González Troyano que resultaba especialmente peligroso para la autoridad gobernante, pues era prácticamente imposible identificar al autor.

La proclama es sin embargo un escrito con aire de arenga donde ya se va más allá, del llamamiento a la argumentación. Con estos textos se intentaba persuadir y convencer al ciudadano haciendo un manejo peculiar de los recursos estilísticos.

El panfleto está en la misma línea que el anterior pero es algo más elaborado. Pretende convencer por medio de la razón y la lógica, no utiliza la vehemencia como los anteriores, sino un discurso más complejo. Un ejemplo, la Apología de los palos  de Bartolomé José Gallardo.

Por último, el libelo responde a un tipo de ataque más corrosivo y directo que tiene por fin acabar con el enemigo. Una los textos que puede circunscribirse en este género es Prodigiosa vida, admirable doctrina, preciosa muerte de los venerables hermanos los filósofos liberales de Cádiz: su entierro y oración fúnebre, hasta el 'requiescant amen', de Francisco Alvarado, que perseguía, tal como se deduce del título, la destrucción del grupo liberal.

Alberto Ramos Santana en su conferencia ‘Libertad de imprenta y vida cotidiana' dibujó la sociedad gaditana de la época. En primer lugar destacó la importancia de la ciudad desde un punto de vista cultural y las muchas bibliotecas que tenían a su disposición los diputados. Asimismo resaltó el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Cádiz la creación entonces de una infraestructura de talleres de impresión capaz de dar cabida a un creciente número de impresos de toda índole.

En muchos de estos papeles, y especialmente en los periódicos, quedan recogidos los múltiples matices de la sociedad del momento: desde el abastecimiento y la apertura de cafés, teatros y tabernas, hasta referencias a la existencia de esclavos o la recuperación de las corridas de toros al final del asedio. En definitiva, se refleja la idiosincrasia de la ciudad en un momento difícil, de profundo cambio político, en la que el ciudadano de a pie toma partido de diversos modos y donde lo cotidiano forma parte de la historia y es conformado por ésta, como concluyó el director del Departamento de Historia Moderna, Contemporánea, de América y del Arte.

La jornada, y el seminario, se cerraron con una mesa redonda sobre ‘Mujer, prensa y política' en la que participaron Beatriz Sánchez Hita, coordinadora del seminario y doctora en Filología Hispánica, Hilda Martín García, licenciada en Historia, profesora de Enseñanza Media y asesora histórica de la Oficina del Bicentenario 1810-1812 de la Diputación de Cádiz, y Lalia González-Santiago, directora de La Voz de Cádiz.

A través de los casos específicos de las escritoras Carmen Silva, María Magdalena Fernández de Córdoba y María Manuela López de Ulloa, Beatriz Sánchez ejemplificó la irrupción de la mujer en el panorama político literario de la Guerra de la Independencia, en la situación de excepcionalidad generada por el conflicto. En este contexto pronto los hombres dejarán sentir sus opiniones, que no vendrán marcadas por una oposición de género, sino política. Destacó así en este sentido los ataques que recibe María Manuela López de Ulloa desde las páginas de El Redactor General por lo que publica en el servil El Procurador General de la Nación y del Rey; mientras que las participaciones de Silva o la marquesa de Astorga son recibidas con aplauso por parte de los liberales y mínimamente censuradas por las cabeceras reaccionarias. Esto evidencia, recalcó la investigadora, que la mujer, que luego silencia su pluma, actuó entonces como sus colegas varones y se vio salpicada por las mismas polémicas.

Hilda Marín García se encargó de contextualizar la situación en que se encontraba la mujer en el XVIII y durante la Guerra de la Independencia. Una vida cotidiana marcada por la formación que recibe y sobre la que pesa la  tradición de una moral cristiana que le otorga la misión de protectora del hogar. Sin embargo en la Guerra de la Independencia, y ya a finales del XVIII, la prensa sitúa a la mujer como receptora potencial. Paulatinamente, sobre todo desde 1808, se va fomentando el paso del rol meramente doméstico de la mujer a su participación ciudadana. La mujer hace vendas, camisas para la tropa, recauda fondos, y entra de este modo directamente en la acción. Pero también empieza a escribir en la prensa y remite cartas a diversas cabeceras, reclamando así también la actuación de otras, como explicó la investigadora Hilda Marín.

Lalia González-Santiago, sitúo su discurso en la actualidad centrándose en el papel de la mujer en la prensa de nuestros días. Así, aportó datos sobre el aumento paulatino de la presencia de la mujer en cargos directivos. Un porcentaje que, en la franja de edad entre los 25 y los 35 años, empieza a situar a la mujer en un 60% del total. La directora de La Voz de Cádiz reflexionó sobre el papel que desempeña la mujer en los medios, deshaciendo tópicos y mostrando la realidad a la que esta se enfrenta por las propias condiciones del oficio de periodístico, sujeto a jornadas "maratonianas" que hacen muy difícil conciliar la vida laboral y la familiar.

 

 


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